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PORQUE NIÑOS Y NIÑAS VINCULADOS AL CONFLICTO ARMADO Y NO SOLO NIÑOS SOLDADOS

 

Definición de la Coalición contra la vinculación de niños,niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia

 

La Declaración de Montevideo sobre el Uso de Niños como Soldados, adoptada el 8 de Julio de 1999, instó las fuerzas armadas nacionales y a los grupos armados, tanto de oposición como aquellos  que operan a instigación, consentimiento o aquiescencia del Estado no solamente a que se abstengan de reclutar menores de 18 años sino también a que se abstengan de utilizarlos para participar, directa o indirectamente, en los conflictos armados y en toda situación de violencia interna.

 

Retomando lo señalado en la Declaración de Montevideo, la Coalición contra la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia ha considerado que, si bien el término de “niños soldados”, y el uso de criterios como el estatus de combatiente y el porte de armas pueden ajustarse a otras experiencias de conflicto armado interno, no se adecuan al contexto colombiano.

 

En efecto, la vinculación de niños, niñas y jóvenes al conflicto armado en Colombia incluye el porte de armas, pero no se limita a este aspecto.  Los grupos armados cuentan igualmente con personal de apoyo cuyas labores pueden ser muy variadas:  cocina o ranchería, compra de suministros, labores de inteligencia, mensajería o correo, compañeros y compañeras sexuales de los jefes de tales grupos, encargad@s del reclutamiento de otros jóvenes, fabricación de minas antipersonales, cuidado de secuestrados, etc.

 

Todos estos niños y niñas sufren igualmente las consecuencias del conflicto armado, la guerra se les convierte en una forma de vida y experimentan las múltiples privaciones propias de los conflictos; sus efectos psicosociales, profundos y a largo plazo, están aún por determinarse.    Si deciden salir voluntariamente del grupo armado en el que se encuentran, son considerados desertores y pueden ser ejecutados sumariamente [1] ; al entregarse a las autoridades o ser capturados por estas, sufrirán en igual medida las consecuencias de un proceso judicial. 

 

El uso de los niños como soldados los expone a los peligros de la muerte o a ser heridos en combate.  Pero la vinculación de niños y niñas a algún grupo armado también los expone a la muerte o a recibir heridas al tratar de escapar, al desobedecer órdenes, o al no tener la capacidad de obrar como se les pide.  Todos y todas están expuestos a otras violaciones de sus derechos como la tortura, el abuso y la explotación sexual, la detención prolongada y la separación de sus familias.  Se les niega su derecho a la educación y están expuestos a daños en su salud, maltrato, drogadicción y alcoholismo. 

 

En Colombia, las fuerzas paramilitares los llaman "campanitas" porque son usados como reloj de alarma;  a los adolescentes,  el ejército los llama "chicos de acero", y a los niños y niñas "pollitos de acero", a quienes en muchos casos uniforman para ejecutar acciones cívicas. La guerrilla los denomina "abejitas", y los milicianos "carritos". Todos los grupos los utilizan, aunque no exclusivamente como combatientes [2]

 

El caso de las fuerzas armadas estatales

Colombia ratificó la Convención de los Derechos del Niño en 1.991. El Estado colombiano  presentó una reserva   con relación al artículo 38 de la misma, aumentando a  18 años de edad para definir la situación militar de los jóvenes.

 

Posteriormente, el Estado colombiano, mediante la Ley 548 de 1999 (que prorroga la vigencia de la Ley 418 de 1997) ratifica que los menores de 18 años de edad no serán incorporados a las filas para la prestación del servicio militar obligatorio. Con la expedición de esta Ley, el gobierno colombiano da cumplimiento a la obligación de no reclutar formalmente menores de edad en las fuerzas armadas [3] .

 

En todo caso, y a pesar de las prohibiciones legales de reclutar menores de 18 años en el Ejército, se dan otras formas de involucrar a niños, niñas y jóvenes a través de programas cívicos o comunitarios, en donde si bien es cierto no participan en acciones militares, desarrollan actividades que los incorporan indirectamente, poniendo en grave riesgo sus vidas.

 

Su empleo y utilización por parte de las fuerzas estatales se da como informantes, cargadores, espías, patrullas y en eventos públicos portando uniformes. La idealización de las actividades militares y de los combatientes  como héroes, la interiorización de valores en torno a la guerra y el chantaje con dinero u objetos, son recursos empleados por todos los grupos armados, incluido el Estado, para allegar a los niños y niñas al conflicto [4] .

 

Campañas Cívico-Militares

Tanto el Ejército como la Policía han reclutado niños y niñas para labores de promoción cívica, en las cuales incluso son uniformados, a pesar de encontrarse en zonas de guerra.

El Ejército desarrolla una campaña llamada "Soldado por un día", que busca “a integración de los niños con el Ejército, a través de actividades lúdicas y la visita de los menores a las instalaciones militares del país.” [5]   Estas actividades han incluido la visita de 2.000 niños a los tres batallones del Ejército en Bucaramanga (Santander), en la cual niños y niñas montan en carros blindados, conocen los helicópteros y ensayan maquillaje de camuflado; la visita de estudiantes de la "Escuela Bohíos de María" en Medellín (Antioquia) al Cuarto Batallón de Artillería; la visita de niños y niñas de jardines infantiles al Batallón de Infantería Boyacá, en Pasto (Nariño) y actividades en Cúcuta (Norte de Santander) con una delegación de niños del Táchira (Venezuela) que estaban visitando la ciudad.

Este tipo de actividades, además de propiciar una cultura bélica, pone a niños, niñas y jóvenes en un alto riesgo de ser atacados por los grupos armados [6] .

Educación para la guerra

El Ejército y la Policía han intervenido en escuelas de educación básica de sectores marginales para realizar actividades de estrategia militar y de "acción psicológica" a la población civil. En ellas realizan labores de educación, instrucción militar y establecen bases para sus actividades de seguridad.

Por otro lado, dentro del sistema educativo del país existen colegios y academias militares de educación básica secundaria que gradúan "Bachilleres Técnicos con Orientación Militar". Dentro de estos colegios, los estudiantes de grados noveno, décimo y once prestan servicio militar en modalidad especial, que incluye 1.300 horas de instrucción militar y 3 ejercicios de campaña durante estos tres años; al finalizar la instrucción, estos jóvenes obtienen la Tarjeta Militar de Primera Clase,  "es decir, definen su situación militar como cualquier soldado de la Patria, pues al igual que ellos...se preparan en las diferentes áreas que los habilitan como combatientes" [7] . Así mismo, la edad mínima para entrar a la Escuela Militar de Aviación de la Fuerza Aérea es de  16 años.

En zonas rurales es común que las guerrillas, como las Fuerzas Armadas o los paramilitares utilicen las escuelas como cuarteles transitorios y que obliguen a los y las estudiantes, los y las docentes y padres y madres de familia, a asistir [8] .

Utilización de niños y niñas por parte de las Fuerzas Armadas Estatales

Las fuerzas armadas utilizan a niños y niñas desvinculados de los grupos guerrilleros para presentarlos ante los medios de comunicación con mensajes que desprestigien a la guerrilla.  En muchos de estos casos, su rostro es presentado sin distorsión alguna en la  televisión, poniendo con esto en grave riesgo su vida.

Existe información de niños y niñas utilizados por el Ejército en labores de inteligencia:  durante una misión en enero de 2001, Human Rights Watch entrevistó a un adolescente que trabajó para los servicios de inteligencia de la Tercera Brigada del Ejército (con jurisdicción en los departamentos de Valle y Cauca).  El adolescente contó que empezó a trabajar para el Ejército cuando tenía 14 años, recogiendo información sobre la guerrilla a cambio de dinero y que "acompañó a unidades del Ejército en algunas operaciones".  Este joven participó en una reunión entre el Ejército y los paramilitares en marzo 1999, en la cual conoció al representante de las AUC en la región; posteriormente este hombre lo invitó a trabajar con los paramilitares, así que terminó uniéndoseles [9] .

Las normas internacionales sobre el tema

Los instrumentos internacionales no se refieren específicamente a la vinculación indirecta de niños, niñas y jóvenes a los conflictos armados pero tampoco limitan sus mandatos de protección a que niños y niñas porten  armas y tengan un carácter exclusivo de combatientes.

El artículo 38 de la Convención sobre los Derechos del Niño compromete a los Estados a asegurar la protección y el cuidado de los niños afectados por un conflicto armado. 

El Preámbulo del Protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño relativo a la participación  de niños en los conflictos armados expresa preocupación  "por los efectos perniciosos y generales que tienen para los niños los conflictos armados" y resalta que  para lograr la protección de los niños durante los conflictos armados es indispensable lograr el respeto de los "instrumentos vigentes en materia de derechos humanos".

En nuestra interpretación, el Protocolo reconoce, en su Preámbulo, que la protección de niños y niñas en los conflictos armados implica garantizarles los derechos a la vida y la supervivencia, a no ser separados de sus padres, a la integridad física y mental, a la educación,  a la protección frente al abuso y explotación sexuales y a la protección frente a torturas y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, entre otros [10] .

Por otra parte, el artículo 4 del Protocolo señala que "los grupos armados distintos de las fuerzas armadas de un Estado no deben en ninguna circunstancia reclutar o utilizar en hostilidades a menores de 18 años". 

El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional incluye entre los crímenes de guerra en conflictos armados, el reclutamiento o alistamiento de niños menores de 15 años o su utilización para participar activamente en las hostilidades.

Según la propia interpretación de las Naciones Unidas "Los términos 'utilizar' y 'participar' se han adoptado a fin de abarcar tanto la participación directa en el combate como la participación activa en actividades militares relacionadas con el combate, como la exploración, el espionaje, el sabotaje, y la utilización de niños como señuelos, correos o en controles militares. No quedarían abarcadas las actividades que claramente no guardan relación con las hostilidades, como la entrega de alimentos a una base aérea o el uso de servicio doméstico en el hogar de un oficial. Sin embargo, la utilización de niños en funciones de apoyo directo, por ejemplo como portadores de suministros hasta le frente, o en actividades en el propio frente, quedaría incluida en esos términos" [11]

El Protocolo y el Estatuto de la CPI aceptan modalidades de vinculación de  niños y niñas diferentes al concepto tradicional de reclutamiento.  Valdría la pena profundizar más en torno a qué se entiende por "utilización en hostilidades de menores de 18 años" , teniendo en cuenta para este análisis el interés superior del niño y la plena protección de sus derechos.

Esta  visión más amplia de la problemática ha encontrado eco en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que ha recomendado a todas las partes participantes en conflictos armados (Estados, grupos paramilitares y grupos armados disidentes) comprometerse y tomar medidas enérgicas para prohibir el reclutamiento, utilización o aceptación tácita del uso de niños y niñas en actividades beligerantes de cualquier tipo, incluyendo actividades de información, apoyo táctico y logístico, y vigilancia [12] .

Los instrumentos internacionales constituyen, en muchos casos,  un estándar mínimo, producto de la necesidad de obtener  consenso entre los Estados.    Como organizaciones no gubernamentales podemos ir más allá de tales estándares, para que, a través de una interpretación integral de las normas internacionales de derechos de la niñez, derechos humanos y derecho humanitario, se haga realidad el fin primordial de nuestra labor, que es la protección plena de niños, niñas y jóvenes vinculados al conflicto armado.


[1] Al respecto, la Procuraduría General de la Nación informó que entre 1994 y 1996, el 13% de los niños colocados en los centros de detención juvenil fueron asesinados, aparentemente por niños miembros de su mismo grupo armado.  En la actualidad estos niños no son puestos en centros de detención sino en centros de atención especializada para niños desvinculados, pero los riesgos pueden conservarse.

[2] Actualmente, aunque no puede considerarse "reclutamiento" como tal, las FARC están utilizando niños y niñas para acciones concretas contra el Ejército.  El 20 de abril de 2002, por ejemplo, guerrilleros del Frente 61 de las Farc forzaron a dos niños, de 14 y 15 años a llevar dos caballos, uno de ellos cargado con explosivos, a una unidad militar en la población de Acevedo (Huila); el caballo explotó a 20 metros del objetivo militar, matando al niño de 14 años e hiriendo al de 15.  A principios de mayo, las FARC mataron a un niño de 14 años, llenaron su cadáver de explosivos y lo enviaron a la Brigada Móvil No. 4 en Vistahermosa (Meta); el ejército descubrió la "bomba" y fue desactivada por técnicos antiexplosivos.

[3] Salazar, María Cristina. El reclutamiento de niños y jóvenes en Colombia. Ponencia presentada a la Conferencia sobre la Utilización de Niños como Soldados en Montevideo. Junio 25 de 1999.

[4] Salazar, María Cristina. Op.cit.

[5] http://www.ejercito.mil.co

[6] El 13 de junio de 1998 el ELN retuvo 15 mujeres, entre ellas once niñas de 13 y 17 años, cuando realizaban actividades cívicas de apoyo a la XIV Brigada del Ejército en el municipio de Segovia, departamento de Antioquia, acusándolas de colaboración con el enemigo y advirtiéndoles que serían "objetivo" de continuar en esa actividad.  Otras jóvenes han sido asesinadas en departamentos como Arauca y Putumayo por sostener relaciones afectivas con uniformados de las partes en contienda.

[7] Senador de la República Luis Elmer Arenas, Exposición de motivos del Proyecto de Ley No. 184 de 2001, "Por medio de la cual se reglamenta el servicio militar en los Colegios y Academias Militares y se dictan otras disposiciones", noviembre de 2001.

[8] María Eugenia Ramírez Brizneda.   Ponencia ACUERDOS HUMANITARIOS E INFANCIA, en el  SEMINARIO INTERNACIONAL CONFLICTO ARMADO, NIÑEZ Y JUVENTUD, UNA PERSPECTIVA PSICOSOCIAL, Universidad Nacional, 22 y 23 de noviembre de 2001 

[9] HRW, "La sexta División", 2001.

[10] Artículos 6, 9, 19, 28, 34 y37 de la Convención sobre los Derechos del Niño.

[11] UN Doc. A/CONF.183/2/Add.1

[12] CIDH, Recomendación sobre la erradicación del reclutamiento y la participación de niños en conflictos armados, 13 Abril de 2000, Informe anual de 1999

 

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