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Resumen del segundo informe del representante especial del Secretario General de Naciones Unidas para los ñiños en los conflictos armados (VISITA A COLOMBIA)
Segundo Informe Anual A/54/430"Protección de los Niños Afectados por los Conflictos Armados"1 de octubre de 1999
Aprobado en el Quincuagésimo Cuarto período de sesiones
Tema 112 del Programa - Elaborado por Olara A. Otunnu - Representante Especial del Secretario General encargado de la cuestión de los niños en los Conflictos Armados.
El informe abarca las actividades desarrolladas por el Representante Especial en el período transcurrido desde el primer informe anual A/53/482 del 12 de octubre de 1998. Dichas actividades son:
"a) La propaganda para aumentar la conciencia del problema y movilizar la comunidad internacional para la acción;
b) La promoción de la aplicación de las normas internacionales y los sistemas de valores tradicionales que requieren la protección de los niños en tiempo de conflicto;
c) La práctica de la diplomacia política y humanitaria y la proposición de iniciativas concretas para proteger a los niños en medio de la guerra;
d) Convertir la protección y el bienestar de los niños en elemento central de los procesos de paz y de los programas de reparación y reconstrucción después de conflictos."
Con relación al efecto de los conflictos armados, señala que los niños, niñas y jóvenes no sólo son víctimas sino también han sido convertidos en perpetradores de violencia. Se ha obligado a niños, niñas y jóvenes a servir de instrumentos de guerra, al ser sistemáticamente reclutados o raptados para servir de niños, niñas y jóvenes soldados, con lo cual son obligados a dar expresión violenta al odio a los adultos. Unos 300.000 menores de 18 años participan hoy en más de 30 conflictos armados en todo el mundo, como combatientes, cargadores, esclavos sexuales, mensajeros o espías.
La participación generalizada de los niños, niñas y jóvenes en los conflictos armados es una de las tendencias más cínicas y horrendas de las últimas guerras.
Son varios los factores que propician la participación de los niños, niñas y jóvenes en los conflictos armados: la escasez de personal, típica de los conflictos prolongados, el hecho de que los niños, niñas y jóvenes sean impresionables y, por consiguiente, sea fácil convertirlos en instrumentos de guerra despiadados e incondicionales, y el deseo de los grupos armados de ejercer un control total sobre la población civil; todos estos factores han acarreado el reclutamiento forzoso de los niños, niñas y jóvenes. Otros pueden alistarse también en las fuerzas armadas o en los grupos armados debido a la crisis económica y social que elimina otras alternativas viables. Con todo, otros pueden verse atraídos por ideologías políticas, religiosas o étnicas.
Para poner fin a la utilización masiva de niños, niñas y jóvenes como soldados, el Representante Especial ha propuesto un planteamiento basado en tres elementos. "En primer lugar, apoya sin reservas que se eleve de los 15 a los 18 años la edad mínima para el reclutamiento y la participación en conflictos armados. En segundo lugar, y en consonancia con las iniciativas para elevar la edad mínima, el Representante Especial cree que urge poner en marcha inmediatamente un importante movimiento internacional que ejerza presión sobre los grupos armados que en la actualidad abusan de los niños obligándolos a combatir. En tercer lugar, cree que es importante actuar sobre los factores políticos, sociales y económicos que crean un contexto que facilita este tipo de explotación de los niños."
El Representante Especial ha venido apoyando la labor del grupo de trabajo sobre el proyecto de protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño; en enero pronunció un discurso durante el quinto período de sesiones del grupo de trabajo.
El Representante Especial visitó Colombia entre el 30 de mayo y el 6 de junio de 1999 para evaluar directamente la repercusión del conflicto en los niños, niñas y jóvenes.
Las cuestiones fundamentales que se plantearon con relación a los niños, niñas y jóvenes que participan en las hostilidades del conflicto armado, y los compromisos contraídos durante su visita fueron los siguientes:
- Conversaciones con el Gobierno. En las discusiones con el Representante Especial, el Gobierno anunció la nueva política de no reclutar a menores de 18 años en las fuerzas armadas. El Presidente Pastrana indicó también que el Gobierno estudiaba la forma de acelerar la ratificación de la Convención de Ottawa. En ese contexto, el Representante Especial instó a todas las partes a que se abstuvieran de utilizar minas terrestres. Rogó al Gobierno que atendiera las necesidades urgentes de las comunidades desplazadas, especialmente en materia de salud, educación, higiene, vivienda, agua, empadronamiento y oportunidades económicas. El Gobierno también debía asegurar la protección física de los desplazados y crear condiciones para su retorno o reasentamiento. El Relator Especial instó al Gobierno a que se ocupara de la cuestión de la impunidad.
- Conversaciones con las FARC. El Representante Especial se reunió con el Comandante Raúl Reyes, portavoz de las FARC, en la zona desmilitarizada cerca de San Vicente. El Representante Especial instó a las FARC a que respetaran en la guerra los principios y normas humanitarios. Subrayó, en particular, la importancia y la urgencia de lograr una solución política para el prolongado conflicto. Las FARC accedieron a suspender el reclutamiento de menores de 15 años y se declararon dispuestas a estudiar con las Naciones Unidas y las organizaciones no gubernamentales pertinentes un proceso y un marco para la posible desmovilización y rehabilitación de los jóvenes que están actualmente en sus filas.
- Protección de la población civil en medio del conflicto. El Representante Especial expresó la profunda preocupación de la comunidad internacional por la protección de la población civil en medio del conflicto armado, reiterando que todas las partes en la guerra civil de Colombia debían respetar los principios y normas humanitarios. En particular, subrayó la importancia de la protección y el respeto de los derechos de los sectores más vulnerables de la población, es decir, los niños, niñas y jóvenes, las poblaciones desplazadas y las mujeres.
Exhortó a que se protegiera mejor a los trabajadores humanitarios.
El Representante Especial expresó su anhelo de que se lograra la paz y la justicia social para todos los sectores de la sociedad colombiana, pero señaló que era evidente que sólo en condiciones de paz podría el pueblo colombiano ocuparse de las cuestiones fundamentales de la justicia social y la participación y poner fin a los enormes sufrimientos de la población civil, especialmente los niños, niñas y jóvenes y las mujeres.
Entre las recomendaciones se encuentran las siguientes:
- Es preciso dar inicio a una "era de aplicación". Las palabras en el papel no pueden salvar a los niños, niñas y jóvenes y las mujeres en peligro. Ese proyecto puede realizarse si la comunidad internacional está dispuesta a emplear su considerable influencia colectiva con ese fin.
- La resolución 1261 (1999) del Consejo de Seguridad, sobre "Los niños, niñas y jóvenes y los conflictos armados", constituye un hito en la protección de los niños, niñas y jóvenes. El Representante Especial exhorta a todos los interesados en la protección de los niños, niñas y jóvenes a que utilicen plenamente la resolución como importante instrumento para la defensa y exhorta al propio Consejo de Seguridad a que en el futuro aplique las medidas enunciadas en la resolución al examinar situaciones de crisis concretas y al establecer el mandato de las operaciones de mantenimiento de la paz.
- Los niños, niñas y jóvenes sufren de forma desproporcionada durante las guerras; son los que más se benefician con la paz. El Representante Especial ha propuesto que la protección y el bienestar de los niños, niñas y jóvenes sea una cuestión importante en toda negociación para poner fin a la guerra y en los acuerdos de paz.
- Exhorta a los Estados a que firmen y ratifiquen los siguientes instrumentos internacionales que establecen la protección de los niños, niñas y jóvenes en el contexto de los conflictos armados: el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional y el Convenio de la OIT sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación. También exhorta a los Estados africanos a que ratifiquen la Carta Africana sobre los Derechos y el Bienestar del Niño.
- El Representante Especial exhorta a todos los Estados a que cooperen activamente con los esfuerzos encaminados a concluir con éxito, para principios del año 2000, la elaboración de un protocolo facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño, relativo a la participación de los niños, niñas y jóvenes en los conflictos armados. La conclusión de ese proyecto le permitirá a la comunidad internacional centrar su atención y sus actividades en la tarea urgente de impedir el empleo de niños, niñas y jóvenes soldados sobre el terreno.
- A fin de evitar la ocurrencia y la repetición de los conflictos, los protagonistas nacionales e internacionales tienen la responsabilidad de adoptar medidas políticas, económicas y sociales para resolver algunas cuestiones fundamentales dentro de las sociedades, incluidos el desequilibrio estructural y la exclusión, la pobreza y la desesperanza, la manipulación de la diversidad y la denegación prolongada de una gestión pública democrática, todo lo cual contribuye notablemente a crear conflictos.
- Es necesario que la comunidad internacional se acerque a esas personas en las localidades, aprenda de su ejemplo y apoye sus iniciativas. De ahí que el Representante Especial ha estado promoviendo una política de estímulo a las mujeres, los niños, niñas y jóvenes y las actividades locales.
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